
Millenials: Los nuevos consumidores.
El nuevo reto de mercado.
La escena puede resultar conocida: la tele prendida, la computadora también, los parlantes conectados al MP4 o al Ares a todo volumen, la carpeta del colegio abierta, igual que varias "ventanas" del PC, una búsqueda en Google de material de estudio, un mensaje de correo instantáneo cada un par de segundos, un adolescente haciendo su tarea liceal o terciaria.
Así son los hijos del Milenio, la nueva generación, un nuevo grupo de jóvenes con actitudes y comportamiento muy diferenciados Son los consumidores del futuro o los nuevos consumidores, un desafío para docentes, mercadólogos y comunicadores. En el ámbito académico se relacionan con la falta de concentración. La exigencia de una clase práctica antes que teórica, fácil, rápida y divertida pero sin bajar el nivel o recurrir al facilismo.
Los "hijos del zapping", adoptan esta facilidad de saltar de una cosa a la otra, del estudio, al trabajo y a las relaciones interpersonales y cuesta lograr que queden arraigados a algo, adolescentes y jóvenes sobreestimulados, saturados de actividades desde la niñez, que buscan la satisfacción inmediata, pero que no son rebeldes sino más bien optimistas.
De igual forma actúan en el ámbito laboral. Sus padres fueron víctimas en nuestras latitudes de las reestructuraciones que a nivel global se produjeron en los 90, por eso, los millennials no creen en el esfuerzo, en las carreras a largo plazo, o en las grandes organizaciones. Priorizan los horarios flexibles y buscan nuevas experiencias todo el tiempo. No se sienten fieles a la empresa. Quieren tener menos ataduras y aprovechar las oportunidades. Por eso no dudan en renunciar para tomarse un año sabático o probar suerte en otra actividad que les resulte más estimulante. El clima laboral y la relación entre el trabajo y el área de estudio son más importantes que la remuneración.
Los Millennials piensan sus decisiones de manera estratégica para el largo plazo y para la comunidad. Tienen un sentido de comunidad global producto de las redes de comunicación, así como una idea de intimidad muy diferente de la de generaciones anteriores. Por eso usan Facebook, My Space, Blogger y MSN y no ven la tecnología como una entidad aparte, sino como algo natural que es parte de sus vidas. Se sienten especiales y requieren que los traten en relación a este sentir. Fueron criados por padres que los consentían y que les decían que eran especiales, y con pocos límites. Tienen mayor aversión al riesgo y se han saturado a través de los medios de escenas agresivas o de sexualidad explícita, lo que les ha provocado una revalorización de modalidades de conducta más asociadas a las de sus abuelos, que a las de sus padres.
Estos nuevos consumidores requieren de nuevas formas de comunicación que atiendan sus características y sin dudas pueden cambiar el rumbo de una marca o de una campaña política. Nuevas películas, nuevos productos, nuevos candidatos a presidente se han visto asombrados por la falta de éxito y esto siempre ha mostrado en el posterior análisis la falta de comprensión de algún aspecto asociado mayoritariamente al sentir y pensar de aquellos a los que se dirigía la comunicación, de aquellos que toman la decisión de a uno en uno, pero perteneciendo a un mismo grupo con características en común.
Pensar en el éxito de una empresa implica un nuevo reto en un contexto en el que la información del consumidor y de la competencia, la comunicación exitosa de acuerdo al público y los objetivos pensados para el corto, mediano y largo plazo se transforman en herramientas imprescindibles.
